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domingo, 28 de abril de 2013

Solos ante el peligro (o los Culture Shocks)

Futurama Shock

Vivir en un lugar completamente diferente al lugar donde naciste supone vivir nuevas experiencias y sobretodo, nuevos retos. También supone una preparación previa o una predisposición a aceptar nuevas reglas de una sociedad que no se detiene por el hecho de tenerte en sus espacios. Esta relación entre el visitante y su nueva realidad puede resultar muy entretenida, con ciertos sabores a confusión en menor o mayor medida.

Comencé mis primeros trainings en Lima, principalmente porque quería llegar a Francia con un nivel de francés aceptable, no solamente para los parámetros de la Alianza Francesa. Y no fue tan complicado, me hice de pocos pero buenos amigos. De ellos obtuve no solamente información primaria sobre lugares para visitar, sino también algunas costumbres y maneras de pensar francesas.

Descubrí en Lima que ofrecer pagar la cuenta de un café o un sandwich a una chica europea era prácticamente una invitación a tener "algo más" (y no un simple acto de cortesía pagando algo que casi no cuesta nada), o que los cigarros en cajetilla son muy caros en Europa por lo que la gente prefiere comprar tabaco y hojas especiales para armar uno. Recuerdo cuando una amiga armó un cigarro en Pizza Hut y yo juré que se trataba de marihuana. Qué inocente soy a veces.

"Cuando llegues a Francia, no andes diciendo a todo el mundo que eres extranjero, la gente no está muy simpática en estos tiempos", me dijo otra amiga francesa. Era enero o febrero de 2012, épocas electorales en la tierra del baguette y el buen vino, con Sarkozy y Hollande como actores principales. Le dije a mi amiga que lo iba a tener en consideración. Luego me habló de la vida cara en París, y de que podía contar con ella para cualquier cosa que necesitara. Apuntado.

Al otro mundo real

Después de haber llegado a París y haberme trasladado a Aix-en-Provence, empezó mi immersión "en producción" (como se dice en el mundo informático). Apoyado esporádica pero eficientemente por mis amigos peruanos, recibí un overview complementario de cómo funciona Francia: ser siempre cortés (bonjour, bonne soirée, merci) y no esperar mucho de las personas (no porque sean malas, sino porque c'est la culture). Bajo esos dos principios me muevo, pero agregué uno más: ser solidario. Este último principio creo que ha tenido más cabida con otros extranjeros quienes tienen más problemas que los locales: ¿cómo pagar la mutual?¿dónde consigo el formulario para los reembolsos? ¿qué servicio de bajo costo en celulares es mejor? ¿cómo se llega a Carrefour? Oh sí, nunca olvidaré que me regalaron un vino por el simple hecho de prestar una bolsa de dormir (Ucrania rules!).

Ojo, una cosa es ser solidario y otra es ser "caballero". Este último se me ha vuelto un concepto demasiado difuso y a veces no sé cómo ciertos actos podrían ser calificados. La ayuda a una amiga para llevar una de las dos bolsas que carga después de salir del supermercado, las cuales deben pesar mucho, podría ser simplemente rechazada. Lo mismo puede ocurrir al ofrecer servir agua en el almuerzo cuando estás con tus colegas. "No, yo me sirvo", podría ser la frase que recibas de alguien en la mesa, donde no sabrías calificar esa respuesta como atorrantería pura o recurrir a la siguiente pregunta: c'est la culture?

Existen momentos en que uno no hace absolutamente nada y las personas son súper amables. Personas que te ofrecen un almuerzo en sus casas y un recorrido por su ciudad. ¿Más vino? ¿Más carne?  ¿Más queso? ¿Más ensalada? Personas que simplemente te conocen en una reunión y a la próxima semana te invitan a otra reunión. C'est gentil. Pero, atención aquí. Si se te ocurre rechazar una invitación francesa, por el motivo que fuese, olvídate a ser invitado de nuevo (los extranjeros sí te pueden invitar de nuevo). Creo no haber aceptado tres y suspendido una asistencia a última hora: nunca más me invitaron. Algo muy distinto a Perú, donde te pueden invitar muchas veces y nunca puedes ir (como algunos amigos míos bien flojos a quienes no mencionaré, je je).

Otro elemento crucial para la integración es el idioma, como lo mencioné en un post anterior. El francés es muy exigente con su idioma ("nos hemos esforzado tanto en aprenderlo que nos gusta que otros lo usen bien", me dijo la amiga del cigarrillo en Pizza Hut) y cuando un extranjero lo habla mal o comete faltas con algunas palabras, los francófonos más conservadores podrían poner el rostro como si estuvieran chupando limón. Y si un francés te responde en inglés, me atrevo a decir que se convierte en la rendición a todo tipo de comunicación más estrecha y amical. Désolé. 

Mi casa, tu casa

Ir de viaje por vacaciones y ser alojado en la casa de algún amigo es el examen más riguroso, creo yo, del encuentro de dos culturas distintas. Porque ya no solamente se trata de conversar con un amigo unos minutos, se trata de vivir con él y poner a prueba la tolerancia por horas consecutivas. En Lima, ya había recibido personas sin problemas, pero Europa tiene otras reglas, reglas que tú vas aprendiendo en el camino.

En París, por ejemplo, aprendí que la gente prefiere sentarse cara a cara en los metros cuando andan en parejas que sentarse uno al lado del otro como lo hacemos en Perú (o en Latinoamérica, tal vez), que en las discotecas bailar en pareja es quite weird, que los bricheros franceses son los buitres más jodidos del mundo (si vas solo a bailar con dos amigas, por simples matemáticas, un francés estará dispuesto a ¿apoyarte bailando? WTF), que tus inocentes y socialmente aceptadas (en Perú) ironías pueden caerles pesadas a algunas personas y que te mirarán raro si te quedas con el saco puesto dentro de una casa.

En Frankfurt, aprendí que si tu anfitrión te dice "siéntete libre de tomar lo que quieras" es que de verdad tienes la potestad de abrir la refrigeradora y servirte agua si tienes sed, algo realmente diferente en Perú donde estamos acostumbrados a servir al invitado hasta que diga "ahí nomás, gracias". Esto último no es bien visto por los europeos. "Esperas a que te sirva como si fuera tu madre", me dijo mi host. Auch.

Que siga el carnaval

Este post puede ser interpretado como un pliego de reclamos ante los látigos de una "cruel sociedad", lo cual se aleja mucho de ser verdad. Europa es un lindo continente con gente increíble. Nimes, Marsella, Bruselas, Colonia, Roma, París, Frankfurt, Bonn y otras ciudades lo han demostrado. Pero, vamos, los culture shocks son parte de la vida real de un extranjero y no pude aguantar la tentación de escribir sobre ellos. Después de 8 meses en Francia, puedo decir que me encanta mi ciudad mucho más. Aix-en-Provence tiene aspectos muy valorables: historia, diversidad cultural, excelente ubicación geográfica y no tengo que tomar taxis para regresar a mi habitación después de las soirées. Por último, es grato saber que cuando los amigos se marchan a sus provincias o países de origen, te ofrecen un lugar para pasar las vacaciones. Santé!

P.S.: También aprendí que el "Waka Waka" de Shakira es una canción apta para discotecas. Quién lo diría.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Mi llegada a Francia

Salut! Ça va? Terminó el semestre de mi programa del máster, pasó la Navidad y estamos a menos de 24 horas para recibir un nuevo año. Prometí hacer un recuento de las cosas que pasé en Francia. Lo ideal hubiera sido hacer una entrega semanal pero no tengo mucho tiempo para hacerlo, lastimosamente. Ahí va.

Salut la France!

Avión sin escalas a París (con suerte conseguí un pasaje relativamente barato).  Eran las 9 de la mañana, el avión aterrizaba en el Aeropuerto Charles de Gaulle y yo no miraba la hora para pisar suelo francés y echarme a andar. A mi costado, una adolescente franco-peruana me daba los nombres de los arrondisements que debía evitar para no ser asaltado, se trataba de una verdadera antiparisina. Una vez fuera del avión y habiendo recorrido muchos espacios para encontrar nuestras maletas, me despedí de ella y de otra ecuatoriana que nos acompañó en las 12 horas de vuelo respectivas.
En la mitad del Atlántico.
 Tomé un taxi rumbo al hotel que me indicaron en Perú, sufrí viendo al taxímetro avanzar (70 euros me costó la gracia) y traté de conversar con el taxista y estrenar mi francés en la cancha. No saqué gran cosa. Llegué a mi hotel, pedí el password del Wi-Fi, avisé a mi familia y me fui a descansar. Un par de horas más tarde, salí en busca de un chip para mi celular. Llegué a la Place Italie, me "condené" al servicio de Orange y regresé a mi cuarto. Internet ilimitado por 5 días para sobrevivir. Aprende Telefónica. Más tarde me estaría esperando una amiga en un parque grande donde no tenía idea de cómo llegar. Un SMS de ella me  dio algunos datos para movilizarme, tomé el métro ("esto se parece a Irreversible, ja", pensé), compré mi primer billet y listo. 

Después de una hora de caminar perdido por algunas calles, me encontré con ella y sus amigos, se trataba de una proyección de la película "Being John Malkovich" al aire libre. Me invitaron quesos y vino, una delicia. Eso sí, era demasiado bueno que pensé que en cualquier momento me podría embriagar, así que esos vasos llenos de vino los empecé a tomar de a poco. 

Al día siguiente, había que barrer París con lo que se pudiera. Salí de mi hotel en busca de la Tour Eiffel, pregunté y pregunté por las calles, caminé un montón hasta que por fin llegué a la zona. Empecé por Trocadero, crucé el río Senne, llegué a la torre y me eché un paseo por el Champ de Mars. Después seguí con mi caminata random hasta regresar a mi hotel. Una tarde provechosa, juraré regresar en otra ocasión con mucho más tiempo para conocer la capital francesa.
Et voilá, la Tour Eiffel.
Llegada la tarde, había que dejar el cuarto y conseguirse otro lugar para vivir (aquí empieza mi primer acto de supervivencia). Recordé que la amiga del día anterior me ofreció su departamente para alojarme durante mi segundo día de viaje, pero que gentilmente rechacé para no pasarme de confianzudo después de haber bebido y comido tanto. "Al diablo, me voy a su cuarto", me dije. El problema es que ella no estaba ya en Francia, sino que había viajado a Bélgica o Suiza. Envié un mensaje Facebook y recibí una espuesta Facebook hora después: La clave de su puerta. Chévere. Saqué mis tres maletas del hotel y, cual carretillero, me fui al paradero del Sheraton Hotel que estaba a la vuelta de la cuadra. Tomé un taxi, esta vez su conductor no era tan simpático, aunque no me importaba porque yo estaba atento al taxímetro. Je.

Llegué al barrio de Saint-Denis y, como un relámpago, ingresé la clave de la puerta mientras mis ojos multiplicados miraban hacia la calle. Después de realizar una hazaña para subir mis maletas en esos clásicos ascensores de un metro cuadrado, me quedé a esperar a que algún colocataire de mi amiga llegase. Quince minutos después llegó un chico. "Ah, ¿tú vienes de Sudamérica?", me preguntó esperando una confirmación. "Sí, soy yo", respondí. Nos saludamos, me abrió la puerta, me señaló el lugar donde podía dormir y me dijo que podía usar el Wi-Fi del departamento. Bingo. Envié un e-mail a mi casa para confirmar que no estaba ni muerto ni secuestrado, que podían estar tranquilos. Me comuniqué con una amiga de la familia y mi amigo Richard para informarles de mis coordenadas. 
Subir tres maletas: problema de ingeniería.
Hora de dormir. París, no perdonas.

lunes, 4 de julio de 2011

Soirées à Lima, Pérou: Le Bar Huaringas

Photo: Planes en Lima

Il y a deux mois, mon amie d'université, Rox, est arrivée à Lima depuis Kaiserlautern (Allemagne). Elle avait écrit à tous les collègues de la fac pour nous joindre et parler de nos vies pendant ses jours à la ville. Comme mes amies de la fac ont l'habitude de danser sans parler et sans boire, j'ai proposé un lieu très sympa dans le but de avoir une conversation longue (on n'a pas toujours la chance de parler avec un amie que habite à l'étranger!): Le "Bar Huaringas".

Le jour accepté on a rencontrés avec Rox à Huaringas. Elles nous raconté tous les détailles de la vie en Allemagne et l'Europe en général. On a parlé et rit tout le soir avec les délicieux Pisco Sour (le boisson national) et Maracuyá Sour (un boisson à base de pisco et maracuya).

Le lieu est bon mais trés fréquenté donc je vous recommande de faire une réservation par téléphone et trouver un espace confortable, sinon attendez quelques minutes et un serveur vous aidera. Il y a une variété des boissons que vous enchantera comme le Brujo Sour ou la Granadilla Sour. La musique du lieu est très très très bonne: jazz, reggae, électronique et rock, parfaits pour passer le temps avec des amis.

L'adresse est Rue Bolognesi 460, Miraflores - Lima - Pérou (dessus le restaurant Brujas de Cachiche, en face du ovale Bolognesi, près de l'Ambassade de Canada). Qu'est-ce que vous attendez pour y aller? ;)

sábado, 2 de febrero de 2008

Día del Pisco Sour

Hoy es el día de uno de los mejores tragos del mundo: El Pisco Sour. Aquí una breve reseña, simple y fugaz:

"Con la finalidad de celebrar el origen peruano de nuestro licor de bandera, el pisco, y promover su consumo, producción y exportación, el primer sábado de febrero de cada año ha sido fijado para celebrar oficialmente el Día del Pisco Sour". (Tomado de RPP.com)

Me acabo de tomar uno en una feria "pisquense" (bien peruano, por cierto) en la ¿Alameda Chabuca? y cinco vasos más con la familia. Si no eres peruano, te doy la receta. Recuerda: El Pisco es peruano. Brindemos que el día no termina. =D

domingo, 5 de agosto de 2007

Desafío Sebrae

Salió ya desde hace varios días el anuncio del Desafío Sebrae Perú 2007, un concurso de decisiones empresariales en el cual los equipos inscritos envían sus decisiones relacionadas al tema del juego, en la primera fase, a un software de simulación y luego, en la etapa final, se enfrentan de manera presencial. El premio: Un viaje a Brasil.

Revisando las estadísticas, los que más se inscriben son estudiantes de la carrera de Administración, pero también resultan siendo los más derrotados porque los ganadores siempre resultan siendo estudiantes de Ingeniería. Tenemos el poder =D.

domingo, 8 de julio de 2007

Maravillas Populares

¿Se ve fea la imagen, no? No importa. Lo importante es que celebro que Machu Picchu haya sido elegida como una de las "Siete Maravillas del Mundo Moderno". Lo sé, el nombramiento no es oficial porque el concurso fue organizado por la fundación NewOpenWorld del suizo Barnard Weber, pero no puedo negar que fue una excelente idea de negocio.No seamos inocentes.

Yo, señor millonario, creo una fundación y se me ocurre hacer un concurso que muchos ya habían soñado pero nunca tuvieron iniciativa de ponerlo en marcha. Me consigo una página Web y con un poco de publicidad me hago popular entre los cibernautas. Éstos hacen el resto del trabajo (ya lo hicieron con Youtube, Hi5 y otros pop sites) y me siento a esperar. Los gobiernos se dan cuenta de las oportunidades para el sector turístico de sus respectivos países y deciden invertir también en publicidad. Elijo una fecha interesante como el 07/07/07 para presentar los resultados y, como para terminar de llenarme los bolsillos, vendo certificados a los votantes por la participación. ¿Y si cobro también por derechos de transmisión del evento esperado? Señor Barnard, usted sí que le ha tomado el pelo al mundo. Lo felicito.

A pesar de todo, los resultados del concurso, ya sean oficiales o no, son una excelente publicidad para los ganadores, entre los cuales está Machu Picchu. Todavía no me explico cómo el Cristo Redentor ha podido ganar también. He leido su historia y me fascina tanto como el Golden Gate, simples megaconstruccions del siglo XX. El mismo sentimiento despiertan en mí la Torre Eiffel (¿qué sería de esa torre si no estuviese en París?), la Estatua de la Libertad y el Sydney Opera House.