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domingo, 13 de abril de 2008

Dinámica de Sistemas: Me Gusta la Coca

El tener que enfrentar el curso de Tesis I te hace revisar algunos temas que viste en los ciclos anteriores de la universidad. De esa revisión pude encontrar un pequeño trabajo que realicé con Cris y Miguel (mi grupo) durante el curso de Dinámica de Sistemas y creo que vale la pena compartir. La imagen parece engañosa, pero así estuve con ese tema: Un modelo de Dinámica de Sistemas del Cultivo de la Coca en Colombia.

Primero, paso a paso. ¿Qué es la Dinámica de Sistemas? (Nota: Si crees lo que te digo es bajo tu propia responsabilidad.)

Es una metodología que busca describir la dinámica de un sistema complejo. Como es sabido, un sistema posee diversos elementos interactuantes que en conjunto tienen un fin común. En algunos, casos tales sistemas tienen tal nivel de complejidad que resulta difícil (muy difícil a veces) identificar sus elementos y la interacción entre ellos. La visión sobre ese sistema no llega a ser completa muchas veces y cuando se decide tomar una acción sobre éste con algún propósito, el sistema reacciona de manera incomprensible para el ejecutor de tal acción.

De esta forma, la dinámica de sistemas dos puntos importantes: la identificación de variables y la identificación de flujos de información.

Las variables son entes del sistema sobre el cual podemos conocer su delimitación y su accionar dentro del sistema. Muchas veces agrupa a varios elementos debido a que la relación entre ellos no tiene mucha importancia para el sistema, la relación es incomprendida aún, o simplemente buscamos reducir la complejidad.

Las variables son medibles generalmente en términos cuantitativos; en otras ocasiones, para el observador del sistema dicha variable no tiene expresión numérica: es una variable cualitativa. El tratamiento de las variables cualitativa resulta ser complicada, es por eso que siempre se debe buscar una interpretación medible, esto es, convertir la variable cualitativa a una cuantitativa.

Los flujos de información expresan la relación causa-efecto entre dos variables. A través de estos se puede conocer la influencia que tiene una variable sobre otra, ya sea de manera incremental o decremental. La existencia de varios flujos de información origina la aparición de muchos bucles de retroalimentación: finalmente algunas variables pueden incidir sobre sí mismas mediante la conexiones cíclicas dentro del sistema. La compresión del sistema puede ser expresada mediante el diagrama de Forrester, el cual provee de nomenclaturas y grafos muy útiles para el tratamiento de los sistemas complejos.

Y ¿por qué diablos este post menciona a la coca? Por lo siguiente:

Este es un diagrama de Forrester realizado por mi grupo. Es una aproximación a la descripción del circuito de la coca.

Los cuadrados rojos son los niveles de información sobre el cual se hace la medición de las características del sistema cuya variación es influenciada por los flujos, son las variables de estado del modelo: Área de cultivo de coca, oferta de hoja de coca y oferta de cocaína.

Las variables auxiliares son los círculos azules: Demanda de la cocaína, precio de la cocaína, facilidades para el cultivo (esta variable es cualitativa, fue difícil su cuantización), auxiliar producción, etc.

Las nubes representan la fuente inagotable de recursos dentro de los flujos.

Los flujos de información son los caños verdes, violetas y rojos: Creación de cultivos de coca, erradicación de cultivos de coca, producción de cultivos de coca, incautación de hoja de coca, etc.

Quedó algo bonito, mas existe aún muchas variables no consideradas si se quiere ser estricto como la violencia del narcotráfico, insumos para la preparación de coca, conversión de los campos a la siembra alternativa de cultivos (señalado de manera explícita), etc. Este modelo es un niño todavía y su complejidad requiere de más trabajo minucioso y pagado, jejejeje. Pero es una propuesta válida porque el modelo (utilizando el software Stella) muestra los cambios cíclicos del nivel de cultivo de coca: La coca nunca desaparecerá, con los actuales niveles de erradicación. Y si aumenta, mejor ni te cuento...

Cualquier observación, bienvenida sea =)

viernes, 7 de marzo de 2008

Verdades sobre Colombia

Por César Hildebrandt - Diario La Primera

Se calla en siete idiomas, cien dialectos, novecientos silencios la gran prensa de uniforme caqui.

Nos quiere hacer creer que en la computadora portátil de Raúl Reyes –una de las tres “que quedaron intactas” después de un bombardeo que mató a 22 personas y defolió 800 metros cuadrados de selva tupida– figuraban “las próximas citas clandestinas” (sic) con Hugo Chávez, el “agradecimiento” por “los 300 millones de dólares recibidos de Chávez” (sic) y la “posible compra de 50 kilos de uranio enriquecido” (sic). Esa gran prensa es estúpida y cree que todos somos estúpidos. Y la verdad es que la ignorancia y la desinformación producen miríadas de estúpidos creyéndose lo que leen, escuchan y ven. Pero no se puede estupidizar a todo un pueblo y menos a un continente entero.

La gran prensa latinoamericana y la prensa peruana en particular no les dicen a sus lectores algunas verdades de a puño.

No les dicen, por ejemplo, que el operativo en Sucum­bíos, Ecuador, fue un diseño de los asesores militares israelíes que actúan junto a los norteamericanos detrás de la inteligencia colombiana. El vínculo entre el Mossad y Colombia empezó con el agente israelí Yair Klein, entrenador de las primeras fuerzas paramilitares colombianas en el Magdalena Medio. Klein llegó a entrenar a los hermanos Fidel y Carlos Castaño y a Eduardo Rueda Rocha, uno de los ­asesinos del candidato Luis Carlos Galán. Ahora Klein está detenido en Moscú por una orden de Interpol. El gobierno de Colombia no hace muchos esfuerzos por extraditarlo, a pesar de una orden dictada al respecto por un tribunal de Manizales.

No les dice a sus lectores la gran prensa que esta provocación colombiana tiene como telón de fondo el intento de ­Uribe de reelegirse, contando como cuenta con el apoyo de la extrema derecha colombiana y del Estado terrorista que preside George Bush. Por eso es que incluir a Chávez “en los hallazgos de la computadora de Reyes” era imprescindible. Por eso es que evitar cualquier otra liberación coordinada por Chávez era un imperativo (y la liberación de Ingrid Betauncourt ya se insinuaba como posible después de las coordinaciones entre Sarkozy y Chávez). Matando al segundo de las FARC se daba un paso de gigante en el bloqueo de cualquier salida política o diplomática del conflicto y se ponía un punto final sanguinario a cualquier otra mediación de Chávez.

Tampoco les dice la gran prensa a sus desavisados oyentes y televidentes que el hecho de que la OEA no haya condenado la agresión colombiana es una de las peores vergüenzas de la historia de esta región. Hemos vuelto a la época en que la OEA era, como en 1960, la toallita higiénica superabsorbente de la Casa Blanca (y de su mequetrefe preferido, en este caso el señor Uribe).

Tampoco se puede leer en ­esa prensa que el operativo terrestre de Colombia estuvo destinado no sólo a llevarse los dos cadáveres que eran el botín principal –el de Reyes y el del guerrillero y cantautor de la emisora de las FARC Julián Conrado– sino a rematar a algunos heridos. Lo demuestra el hecho de que seis de ­esos cadáveres aparecieron ­apilados en una esquina del campamento y cuatro de ellos, por lo menos, tenían disparos en la espalda.

Y no se leerá en esas hojas surgidas del consenso conservador guerrerista, que está probado que no hubo combate ni persecución –tal como señaló el ministro de Defensa colombiano– y que sí, en cambio, está comprobado que el territorio ecuatoriano fue violado por segunda vez en la madrugada del 2 de marzo, cuando un comando de la Fuerza Aérea Colombiana, premunido de visores infrarrojos, sacó en helicópteros a todos los soldados que habían participado en el exterminio del frente 48 de las FARC.

También está probado que la incursión aérea penetró diez kilómetros en tierra ­ecuatoriana, dado que el ataque vino del sur –tal como no dijo el ministro de Defensa colombiano–. Eso lo prueban las marcas en la copiosa vegetación, la forma de los cráteres de las cuatro bombas lanzadas por la aviación colombiana y las marcas de fuego aéreo de metralla en los muchos árboles que ocultaban el campamento.

Colombia ha acusado al ­Ecuador, bajo el paraguas de la impunidad puesto por Bush, “de complicidad con las FARC”. Nada más irresponsable. Ecuador ha destruido, a lo largo de los últimos años, diecisiete bases de la guerrilla colombiana en territorio ecuatoriano y se prestó inclusive para la operación de captura de Simón Trinidad, el llamado canciller de las FARC, hecho ocurrido en pleno Quito y con la colaboración de agentes de la CIA. Como se recuerda, el gobierno títere de Colombia permitió que Trinidad fuese llevado por agentes de la CIA a los Estados Unidos, donde purga una condena de 60 años de cárcel.

No sólo eso: durante el régimen de Alfredo Palacios, la inteligencia colombiana, autorizada por el ejército del ­Ecuador, capturó a una decena de guerrilleros de las FARC que estaban internados en una clínica en Quito. Y es más: a pesar de las venenosas fumigaciones realizadas por Colombia en amplias zonas fronterizas con Ecuador –descocalización pagada por los Estados Unidos para Colombia pero que el viento convertía en binacional–, la diplomacia de Quito trató el asunto con ­una serenidad tan profesional como poco eficaz (Colombia continuó con sus vuelos tóxicos hasta que la experiencia empezó a desaconsejarlos).

Colombia es un peón de los Estados Unidos. Uribe quiere reelegirse. Estados Unidos aspira a un conflicto regional que termine con Chávez y, si se puede, con Correa. Uribe debe destruir cualquier salida pacífica al endémico problema de una izquierda que se fue al monte porque en las ciudades, sencillamente, la asesinaban. Y como si todo esto fuera poco, el 31 de diciembre de este año termina el acuerdo que le permite al gobierno estadounidense tener una base militar en Manta, Ecuador. Correa ya ha dicho que ese acuerdo no será prorrogado. Algunas azafatas de la prensa peruana ya han dicho que Tumbes podría reemplazar a Manta, pero si se mira el mapa se verá por qué Manta importa tanto para el llamado Plan Colombia, un diseño abiertamente militarista que sólo ahora empezamos a conocer en la peor de sus vertientes.