jueves, 6 de febrero de 2014

Back to the Future


(Disclaimer: I finally decided to write this post in Spanish but I'll try English and French later).

Regresé a Lima el año pasado, después de Navidad. Ha pasado más de un mes de retorno a la vida limeña y he sentido que es momento de retomar este blog tan abandonado. Después de analizarme como viajero, definitivamente creo que soy de aquellos a quienes les gusta moverse de un lugar a otro con pocos trazos públicos. Una foto de la ciudad donde me toque estar, subirla a Internet con un pequeño comentario y ya está. Amo disfrutar las ciudades al máximo, grabar cada imagen en mi memoria antes que en la de mi celular. Descubrí que lo desconocido se disfruta mejor sin gente conocida como compañía. Esa es, pues, la principal razón de esta breve separación entre blogger y blog: un largo romance turista estaba de por medio.

Es cada imagen, sonido y sabor que ahora tengo en mi memoria la que me motiva a sentarme a escribir sobre las experiencias vividas en Europa. Aportaré alguna que otra foto tomada por mi Galaxy Nexus para ilustrar un poco lo que se contará en estos posts. Ver para creer, dicen. 

Diarios de Ryanair

— Veo que te estás integrando bastante.
— Se hace lo que se puede. Finalmente, estoy en Europa.
— ¿Qué tal el francés?
— Afinando, equivocándome y corrigiendo. No es lo mismo que en la Alianza Francesa.
— Tú siempre paras viajando.
— Posiblemente me quede poco tiempo. Uno nunca sabe.

Todavía recuerdo el primer día de mi llegada al aeropuerto Charles de Gaulle, y siento como si fuera ayer. Debo decir que luego me enamoré de Aix-en-Provence (¿o ya lo dije antes?) pues cada detalle de la ciudad me cautivó. Arquitectura, orden, cercanía a la playa y la naturaleza, y buen ambiente nocturno, serían lo más rescatable sería los elementos rescatables. El permanente contacto con personas de diversas nacionalidades fue otro punto muy valioso para mí. Los becarios Erasmus, no pocos franceses buena onda y el peruvian crew son el menú indicado para esa aspiración de "hogar fuera tu hogar".

No faltarían los muy necesarios viajes alrededor del espacio Schengen que hacen que valga la pena vivir al otro lado del charco. Ya sea tomando vuelos low cost, reservando un asiento de covoiturage o  montándose en un TGV, siempre había una ciudad a la cual visitar. Una mención más que honrosa para los mochileros que siempre me ofrecieron sus casas para dormir, acompañarme a conocer las calles o, en sentido inverso, visitarme para cumplir la ley de reciprocidad.

Meses después, finalizados mis estudios, iría a vivir a París. La altiva y glamorosa ciudad me recibió entre sus calles de nuevo. Con inicios duros, pude domarla y jugar con ella. La vida también me puso buenos compañeros: mis adorables colocatrices, los interesantísimos couchsurfers y los siempre motivados chicos Erasmus me dejaron el mejor recuerdo de una capital que no suele perdonar a foráneos. ¿Por qué no decirlo? También me enamoré de París.

— Siempre viajas.
— Es que me queda poco tiempo.
— ¿Estás contento por regresar a Perú?
— Sí y no.
— ¿Estás triste por volver a Perú?
— No y sí.

El retorno

— ¿Y por cuánto tiempo te quedas en Lima?
— Vine para quedarme.

Es la pregunta más frecuente que deben hacerme mentalmente cuando me reencuentro con amigos en Lima o cuando me despedí de amigos en Francia. Es fácil responder aunque complejo explicar: fácil porque la razón fundamental está en este post anterior; complejo porque obviamente hay otros factores que también influyen en nuestras decisiones iniciales o finales. Y claro, si les cuento todas mis motivaciones ya no hay chiste.

Back to the future

— ¿Qué tal el regreso? ¿Te está chocando mucho?
— Me chocará dentro de algunos meses.

Podría decirse que el verano es la mejor época para regresar a Lima. Después de salir el aeropuerto, fui directamente a una pollería y pedí un Pisco Sour como bebida para acompañar. Dos salidas a la playa, en el sur de Lima, fueron vitales para pretender que Cassis o Saint-Tropez nunca existieron. Reencontrarme con familia y amigos ha sido realmente grato: reutilizar jergas, bromas, ironías, y contar anécdotas.

¿Y el blog?

Conversaba con una amiga blogger y ésta me preguntó sobre qué trataba mi blog. Le conté que inició siendo algo bien personal y variado y terminó dando consejos de cómo irse a Francia. El camino que seguirá el blog será una mezcla de ambos. No me apetece escribir tanto de política o música como lo hacía antes, ni tanto de viajes porque no encajo en ese perfil como lo expliqué al inicio. Lo he retomado y punto. Ustedes verán la evolución (¿o involución?) de este medio con los contenidos que se me ocurrirán poner. Escribiré en otros idiomas para mantener el cerebro trabajando múltiples ligas, eso sí. 

Ahora sí, siendo las 12:55 A.M., me retiro a dormir. 


sábado, 13 de julio de 2013

Ley Universitaria: ¡Deténganse (y alertas) todos!


Mucho ruido hemos escuchado sobre la nueva propuesta de Ley Universitaria promovida por el congresista Daniel Mora, pero al parecer qué poco se ha entendido y debatido sobre ella, o al menos, aún falta mucho pan por rebanar.

En este "debate" he podido identificar cuatro grandes grupos de interés que discuten entre ellos: políticos, federaciones de estudiantes, universidades privadas y la ANR. Los primeros argumentan que la ley mejorará la calidad educativa, así que hay que aprobarla cuanto antes; los segundos dicen que no se les toma en cuenta; los terceros, que no se metan con ellos, que nada es mejor que la competencia; y los cuartos, que es un grave atentado a la autonomía universitaria (y a su cuota de poder). 

Después de revisar la Ley Universitaria, veo que los cuatro grupos no encuentran muchos espacios comunes de discusión. Esto quiere decir que se abren muchos frentes de batalla (o lucha, como dirían los dirigentes estudiantiles), demasiados para ser cubiertos por la prensa y el escrutinio de la opinión pública, lo cual hace que no me entusiasme para nada la promulgación de la mencionada ley.

La única y aceptable "masticada" al proyecto de ley que he visto (no simples memes sin argumentos) fue realizada por Eduardo Villanueva, catedrático de la PUCP, quien ha mencionado que esta iniciativa del congreso es un desastre en potencia. En su artículo no sólo se habla de autonomía universitaria, sino también de la gobernanza, del detalle y la ambigüedad presentes en este documento preliminar.

Mis comentarios y temores sobre el dictamen de la Ley Universitaria (o Ley Mora):

1. Los decanos concentran más poder en la toma decisiones adquiriendo atribuciones que antes eran sometidas al voto del Concejo de Facultad. Por ejemplo, "el Instituto de Investigación está dirigido por un docente designado por el Decano".


2. Siendo licenciado o titulado puedes dictar en el pregrado; siendo magíster no puedes dictar en una maestría.

3. Según el marco de convalidaciones de grados, si estudias en España una maestría de menos de 2 años, no sería considerado una maestría para el Perú; si eres aceptado directamente al segundo año de una maestría en Francia, no sería considerado una maestría para el Perú. No se hace mención a convenios internacionales que permitan mecanismos de validaciones.


4. Los representantes estudiantiles no pueden recibir rentas. Estoy de acuerdo.

5. La permanencia máxima un estudiante en la universidad es de dos años. Pasado ese tiempo pierde la condición de estudiantes. No soy abogado pero, ¿cómo se cuentan esos periodos de exceso? ¿y los que suspenden su matrícula por motivos de salud, o eso va al reglamento?

6. Se le exige al estudiante un mínimo de 16 créditos para mantener su condición de alumno regular. ¿Por qué fija por ley el número de créditos que responde a la naturaleza de cada universidad? (Hola, en la UNI, el mínimo de créditos es 11).

7. Se mantiene la "Homologación Docente", ¿por qué?: Las remuneraciones de los docentes de las Universidades públicas se homologan con las correspondientes a las de los Magistrados Judiciales. En cuanto a los docentes de universidas privadas: Sus remuneraciones no podrán son menores a las que perciben los docentes de las universidades públicas en el nivel correspondiente. Eso quiere decir que por transitividad... oh wait.

8. Por fin el representante de los graduados tiene derecho a voto. Good.

9. Para ser representante estudiantil en la Asamblea Universitaria, un estudiante debe pertenecer al tercio superior y haber aprobado como mínimo 5 semestres académicos. Por otro lado, en otro párrafo se menciona que los estudiantes pueden ser representantes en los diferentes órganos de gobierno si pertenecen al quinto superior y poseen 36 créditos aprobados (lo que en la UNI vendría a ser como haber terminado el tercer ciclo, con créditos de exceso). ¿A qué se deben estos criterios? ¿El estudiante con más eficacia en los exámenes puede ser mejor representante estudiantil? ¿Estamos hablando de un premio académico o la confianza que se recibe de los electores? Si para Google "el currículo académico no sirve para nada", ¿por qué tendría que servir en extremo para la representación? 


10. Se habla de incubadoras de empresas, cuyos "miembros de los órganos directivos y ejecutivos pueden recibir dietas por el desempeño de sus cargos". Atención con esto, que a muchos se les va a dar sed de dinero.

11. En un momento se habla de "maestría" como estudios "basados en la investigación", luego se habla de "maestría de investigación o académica". ¿Qué es una maestría académica entonces? Aquí falta pulir ciertas definiciones.

12. Se define lo que es una "Segunda Especialización Profesional" (la Ley actual sólo la menciona) como "estudios regulares en un área definida no menor a 40 créditos". ¿Entonces dónde entran los masters que uno hace en ESAN, Centrum, Pacífico menores a 2 años o los casos mencionados con anterioridad en los ejemplos de Francia y España? ¿Al sector privado nada más?

13. La idea de una Superintendencia Nacional de Educación Universitaria tiene buenas intenciones (finalmente se termina con ese club llamado "Asamblea Nacional de Rectores"), sin embargo su composición no parece demostrar absoluta independencia: un representante del Ministerio de Educación (quien depende del Gobierno), un representante del CEPLAN (quien depende del gobierno, aunque confío en el perfil autócrata de este organismo), un representante del CONCYTEC (me parece bien), miembros designados por las universidades públicas y privadas (2 de cada parte) que tengan la mayor cantidad de carreras acreditadas (¿por qué las universidades que tienen más acreditación debería tener poder sobre el resto?), un miembro de los colegios profesionales (sin objeción) y un representante de los sectores empresariales (¿la CONFIEP diseñando políticas "educativas" y decisión de cancelación de universidades?).


14. ¿Por qué el tipo de gobernanza en las universidades públicas se mantiene? Quiero decir, este esquema de Consejo Universitario y Asamblea Universitaria ha salido ileso de la "reforma" que quiere dar el gobierno. Revisando el "Academic Ranking of World Universities" de la Universidad de Shanghai (sí, ese ranking que los dirigentes estudiantiles sacan en cara a las autoridades cuando se habla de Calidad Universitaria), no he encontrado universidades estadounidenses o europeas, que es a donde supuestamente siempre hacemos referencias, que tengan esa suerte de "Poder Ejecutivo" y "Poder Legislativo" de una romántica República Universitaria (ver entrevista de Chichi Valenzuela a José Dextre Chacón, de quien rescato este punto). A lo máximo, pude encontrar una Presidencia o Directorio y un Consejo de Administración que no se comparan a ese monstruoso aparato organizacional que domina nuestras universidades peruanas. Pongo el ejemplo de Francia, a quienes muchos critican de ser un país con organizaciones muy burocráticas: La Universidad Aix-Marseille, la que tiene mayor población estudiantil en su país (70 000 estudiantes) y es pública, tiene un consejo de administración de 30 miembros. La UNI, con 11 mil estudiantes, tiene una Asamblea Universitaria con 63 miembros. Sí, algo como el Senado Galáctico de Star Wars.


Una (auto)crítica a los que participan o participamos en el movimiento estudiantil. Hasta el momento, las organizaciones de estudiantes no han podido conectar con la población, como sí lo han hecho en Chile. El ciudadano chileno sufre porque tiene que endeudarse durante muchos años para poder acceder a una educación que le permita mejorar sus condiciones de vida y el movimiento estudiantil chileno ha sabido interpretar eso y dar una propuesta: una reforma tributaria y la necesidad de terminar con el lucro de la educación. ¿Sabemos qué es lo que quiere el ciudadano peruano? ¿Hemos podido interpretar sus necesidades y articular propuestas? ¿Por qué las personas solamente creen que la solución es "eliminando la mamadera a los rectores" o "exterminando a los estudiantes eternos"? 

Después del duro golpe del fujimorismo a la organización estundiantil hasta el momento, el liderazgo del "movimiento" no ha enganchado con la opinión pública, probablemente porque no hay propuestas claras, porque se percibe más un sesgo partidario por parte de sus miembros más que una traducción clara de lo que el país necesita. Vamos, ¿por qué detenerse con una bandera que nadie comprende como la de luchar contra el límite la desaprobación de un curso dos veces para mantenerse como estudiante? ¿Dónde está lo represivo en eso si en Alemania (a donde supuestamente apuntamos) el límite es sólo una vez? ¿Por qué hacer slogans de lo menos importante? 

Finalmente, mucho se dice de que los actuales representantes estudiantiles de la FEP, por ejemplo, no representan a nadie...
Pues, es la hora de que los estudiantes disconformes con lo que proponen "los rojos" (se lo he escuchado a varios compañeros durante la universidad) y tengan buenas ideas que ayuden al debate dejen de tener "miedo a la política" ("porque yo vine aquí a estudiar"), entren a la escena y sepan comunicarla a los ciudadanos. Ojalá que no sea demasiado tarde.

Y ya sabes: ¡Lee el documento del dictamen (que felizmente se modificará) antes de emitir opinión!

domingo, 28 de abril de 2013

Solos ante el peligro (o los Culture Shocks)

Futurama Shock

Vivir en un lugar completamente diferente al lugar donde naciste supone vivir nuevas experiencias y sobretodo, nuevos retos. También supone una preparación previa o una predisposición a aceptar nuevas reglas de una sociedad que no se detiene por el hecho de tenerte en sus espacios. Esta relación entre el visitante y su nueva realidad puede resultar muy entretenida, con ciertos sabores a confusión en menor o mayor medida.

Comencé mis primeros trainings en Lima, principalmente porque quería llegar a Francia con un nivel de francés aceptable, no solamente para los parámetros de la Alianza Francesa. Y no fue tan complicado, me hice de pocos pero buenos amigos. De ellos obtuve no solamente información primaria sobre lugares para visitar, sino también algunas costumbres y maneras de pensar francesas.

Descubrí en Lima que ofrecer pagar la cuenta de un café o un sandwich a una chica europea era prácticamente una invitación a tener "algo más" (y no un simple acto de cortesía pagando algo que casi no cuesta nada), o que los cigarros en cajetilla son muy caros en Europa por lo que la gente prefiere comprar tabaco y hojas especiales para armar uno. Recuerdo cuando una amiga armó un cigarro en Pizza Hut y yo juré que se trataba de marihuana. Qué inocente soy a veces.

"Cuando llegues a Francia, no andes diciendo a todo el mundo que eres extranjero, la gente no está muy simpática en estos tiempos", me dijo otra amiga francesa. Era enero o febrero de 2012, épocas electorales en la tierra del baguette y el buen vino, con Sarkozy y Hollande como actores principales. Le dije a mi amiga que lo iba a tener en consideración. Luego me habló de la vida cara en París, y de que podía contar con ella para cualquier cosa que necesitara. Apuntado.

Al otro mundo real

Después de haber llegado a París y haberme trasladado a Aix-en-Provence, empezó mi immersión "en producción" (como se dice en el mundo informático). Apoyado esporádica pero eficientemente por mis amigos peruanos, recibí un overview complementario de cómo funciona Francia: ser siempre cortés (bonjour, bonne soirée, merci) y no esperar mucho de las personas (no porque sean malas, sino porque c'est la culture). Bajo esos dos principios me muevo, pero agregué uno más: ser solidario. Este último principio creo que ha tenido más cabida con otros extranjeros quienes tienen más problemas que los locales: ¿cómo pagar la mutual?¿dónde consigo el formulario para los reembolsos? ¿qué servicio de bajo costo en celulares es mejor? ¿cómo se llega a Carrefour? Oh sí, nunca olvidaré que me regalaron un vino por el simple hecho de prestar una bolsa de dormir (Ucrania rules!).

Ojo, una cosa es ser solidario y otra es ser "caballero". Este último se me ha vuelto un concepto demasiado difuso y a veces no sé cómo ciertos actos podrían ser calificados. La ayuda a una amiga para llevar una de las dos bolsas que carga después de salir del supermercado, las cuales deben pesar mucho, podría ser simplemente rechazada. Lo mismo puede ocurrir al ofrecer servir agua en el almuerzo cuando estás con tus colegas. "No, yo me sirvo", podría ser la frase que recibas de alguien en la mesa, donde no sabrías calificar esa respuesta como atorrantería pura o recurrir a la siguiente pregunta: c'est la culture?

Existen momentos en que uno no hace absolutamente nada y las personas son súper amables. Personas que te ofrecen un almuerzo en sus casas y un recorrido por su ciudad. ¿Más vino? ¿Más carne?  ¿Más queso? ¿Más ensalada? Personas que simplemente te conocen en una reunión y a la próxima semana te invitan a otra reunión. C'est gentil. Pero, atención aquí. Si se te ocurre rechazar una invitación francesa, por el motivo que fuese, olvídate a ser invitado de nuevo (los extranjeros sí te pueden invitar de nuevo). Creo no haber aceptado tres y suspendido una asistencia a última hora: nunca más me invitaron. Algo muy distinto a Perú, donde te pueden invitar muchas veces y nunca puedes ir (como algunos amigos míos bien flojos a quienes no mencionaré, je je).

Otro elemento crucial para la integración es el idioma, como lo mencioné en un post anterior. El francés es muy exigente con su idioma ("nos hemos esforzado tanto en aprenderlo que nos gusta que otros lo usen bien", me dijo la amiga del cigarrillo en Pizza Hut) y cuando un extranjero lo habla mal o comete faltas con algunas palabras, los francófonos más conservadores podrían poner el rostro como si estuvieran chupando limón. Y si un francés te responde en inglés, me atrevo a decir que se convierte en la rendición a todo tipo de comunicación más estrecha y amical. Désolé. 

Mi casa, tu casa

Ir de viaje por vacaciones y ser alojado en la casa de algún amigo es el examen más riguroso, creo yo, del encuentro de dos culturas distintas. Porque ya no solamente se trata de conversar con un amigo unos minutos, se trata de vivir con él y poner a prueba la tolerancia por horas consecutivas. En Lima, ya había recibido personas sin problemas, pero Europa tiene otras reglas, reglas que tú vas aprendiendo en el camino.

En París, por ejemplo, aprendí que la gente prefiere sentarse cara a cara en los metros cuando andan en parejas que sentarse uno al lado del otro como lo hacemos en Perú (o en Latinoamérica, tal vez), que en las discotecas bailar en pareja es quite weird, que los bricheros franceses son los buitres más jodidos del mundo (si vas solo a bailar con dos amigas, por simples matemáticas, un francés estará dispuesto a ¿apoyarte bailando? WTF), que tus inocentes y socialmente aceptadas (en Perú) ironías pueden caerles pesadas a algunas personas y que te mirarán raro si te quedas con el saco puesto dentro de una casa.

En Frankfurt, aprendí que si tu anfitrión te dice "siéntete libre de tomar lo que quieras" es que de verdad tienes la potestad de abrir la refrigeradora y servirte agua si tienes sed, algo realmente diferente en Perú donde estamos acostumbrados a servir al invitado hasta que diga "ahí nomás, gracias". Esto último no es bien visto por los europeos. "Esperas a que te sirva como si fuera tu madre", me dijo mi host. Auch.

Que siga el carnaval

Este post puede ser interpretado como un pliego de reclamos ante los látigos de una "cruel sociedad", lo cual se aleja mucho de ser verdad. Europa es un lindo continente con gente increíble. Nimes, Marsella, Bruselas, Colonia, Roma, París, Frankfurt, Bonn y otras ciudades lo han demostrado. Pero, vamos, los culture shocks son parte de la vida real de un extranjero y no pude aguantar la tentación de escribir sobre ellos. Después de 8 meses en Francia, puedo decir que me encanta mi ciudad mucho más. Aix-en-Provence tiene aspectos muy valorables: historia, diversidad cultural, excelente ubicación geográfica y no tengo que tomar taxis para regresar a mi habitación después de las soirées. Por último, es grato saber que cuando los amigos se marchan a sus provincias o países de origen, te ofrecen un lugar para pasar las vacaciones. Santé!

P.S.: También aprendí que el "Waka Waka" de Shakira es una canción apta para discotecas. Quién lo diría.

domingo, 30 de diciembre de 2012

Mi llegada a Francia

Salut! Ça va? Terminó el semestre de mi programa del máster, pasó la Navidad y estamos a menos de 24 horas para recibir un nuevo año. Prometí hacer un recuento de las cosas que pasé en Francia. Lo ideal hubiera sido hacer una entrega semanal pero no tengo mucho tiempo para hacerlo, lastimosamente. Ahí va.

Salut la France!

Avión sin escalas a París (con suerte conseguí un pasaje relativamente barato).  Eran las 9 de la mañana, el avión aterrizaba en el Aeropuerto Charles de Gaulle y yo no miraba la hora para pisar suelo francés y echarme a andar. A mi costado, una adolescente franco-peruana me daba los nombres de los arrondisements que debía evitar para no ser asaltado, se trataba de una verdadera antiparisina. Una vez fuera del avión y habiendo recorrido muchos espacios para encontrar nuestras maletas, me despedí de ella y de otra ecuatoriana que nos acompañó en las 12 horas de vuelo respectivas.
En la mitad del Atlántico.
 Tomé un taxi rumbo al hotel que me indicaron en Perú, sufrí viendo al taxímetro avanzar (70 euros me costó la gracia) y traté de conversar con el taxista y estrenar mi francés en la cancha. No saqué gran cosa. Llegué a mi hotel, pedí el password del Wi-Fi, avisé a mi familia y me fui a descansar. Un par de horas más tarde, salí en busca de un chip para mi celular. Llegué a la Place Italie, me "condené" al servicio de Orange y regresé a mi cuarto. Internet ilimitado por 5 días para sobrevivir. Aprende Telefónica. Más tarde me estaría esperando una amiga en un parque grande donde no tenía idea de cómo llegar. Un SMS de ella me  dio algunos datos para movilizarme, tomé el métro ("esto se parece a Irreversible, ja", pensé), compré mi primer billet y listo. 

Después de una hora de caminar perdido por algunas calles, me encontré con ella y sus amigos, se trataba de una proyección de la película "Being John Malkovich" al aire libre. Me invitaron quesos y vino, una delicia. Eso sí, era demasiado bueno que pensé que en cualquier momento me podría embriagar, así que esos vasos llenos de vino los empecé a tomar de a poco. 

Al día siguiente, había que barrer París con lo que se pudiera. Salí de mi hotel en busca de la Tour Eiffel, pregunté y pregunté por las calles, caminé un montón hasta que por fin llegué a la zona. Empecé por Trocadero, crucé el río Senne, llegué a la torre y me eché un paseo por el Champ de Mars. Después seguí con mi caminata random hasta regresar a mi hotel. Una tarde provechosa, juraré regresar en otra ocasión con mucho más tiempo para conocer la capital francesa.
Et voilá, la Tour Eiffel.
Llegada la tarde, había que dejar el cuarto y conseguirse otro lugar para vivir (aquí empieza mi primer acto de supervivencia). Recordé que la amiga del día anterior me ofreció su departamente para alojarme durante mi segundo día de viaje, pero que gentilmente rechacé para no pasarme de confianzudo después de haber bebido y comido tanto. "Al diablo, me voy a su cuarto", me dije. El problema es que ella no estaba ya en Francia, sino que había viajado a Bélgica o Suiza. Envié un mensaje Facebook y recibí una espuesta Facebook hora después: La clave de su puerta. Chévere. Saqué mis tres maletas del hotel y, cual carretillero, me fui al paradero del Sheraton Hotel que estaba a la vuelta de la cuadra. Tomé un taxi, esta vez su conductor no era tan simpático, aunque no me importaba porque yo estaba atento al taxímetro. Je.

Llegué al barrio de Saint-Denis y, como un relámpago, ingresé la clave de la puerta mientras mis ojos multiplicados miraban hacia la calle. Después de realizar una hazaña para subir mis maletas en esos clásicos ascensores de un metro cuadrado, me quedé a esperar a que algún colocataire de mi amiga llegase. Quince minutos después llegó un chico. "Ah, ¿tú vienes de Sudamérica?", me preguntó esperando una confirmación. "Sí, soy yo", respondí. Nos saludamos, me abrió la puerta, me señaló el lugar donde podía dormir y me dijo que podía usar el Wi-Fi del departamento. Bingo. Envié un e-mail a mi casa para confirmar que no estaba ni muerto ni secuestrado, que podían estar tranquilos. Me comuniqué con una amiga de la familia y mi amigo Richard para informarles de mis coordenadas. 
Subir tres maletas: problema de ingeniería.
Hora de dormir. París, no perdonas.